Un perro que muerde la correa durante el paseo casi nunca intenta «fastidiarte»: lo más habitual es que esté jugando o demasiado excitado, frustrado porque lo retienes, aburrido o inquieto o, si es un cachorro, que simplemente necesite mordisquear. La respuesta adecuada no es tirar de la correa ni castigarlo, sino anticiparte a los momentos delicados, ofrecerle otra cosa que llevar en la boca y premiar que camine con la correa floja.
¿Por qué un perro muerde la correa?
La organización británica Dogs Trust describe morder, agarrar o sacudir la correa como un comportamiento «muy común», que casi siempre cumple una función para el perro. Las causas más frecuentes:
- El juego y la excitación. Según el American Kennel Club (AKC), este comportamiento es frecuente en perros jóvenes, juguetones y excitables. Una correa que cuelga delante del hocico enseguida parece un juguete: es el perro que salta y muerde la correa nada más salir.
- La frustración. El perro quiere saludar a una persona o jugar con otro perro, y la correa se lo impide. El AKC menciona también los entornos demasiado estimulantes, en los que el perro tolera mal que lo retengan.
- El aburrimiento. Mordisquear la correa puede servir para empezar un juego o llamar tu atención, a veces en un perro al que le falta estimulación en su día a día (AKC).
- El estrés o el miedo. Ante un perro o una persona que se acerca, un perro inquieto puede atacar la correa porque es lo que le impide alejarse, explica Dogs Trust. Sujetarla también puede tranquilizarlo.
- Un hábito reforzado. Si morder la correa lo alivia o le consigue lo que quiere (te paras, le hablas, tiras y empieza el juego), el comportamiento se convierte en costumbre, señala Dogs Trust.
Cachorro que muerde la correa: un caso aparte
En el cachorro, las ganas de morder son normales. Según el AKC, los dientes de leche empiezan a caerse hacia los 3 o 4 meses para dejar sitio a los 42 dientes definitivos, y el cambio suele terminar hacia los 6 meses. Ten un juguete para morder a mano para ofrecérselo en cuanto empiece a mordisquear, y evita gritar: el AKC señala que algunos cachorros se excitan todavía más cuando levantas la voz. Acostúmbralo también a la correa y al arnés en casa, con calma, antes de salir a la calle: nuestro artículo sobre el arnés para cachorros explica los pasos.
Perro que muerde la correa: ¿qué hacer en ese momento?
- No tires en sentido contrario. Recuperar la correa de un tirón puede, según Dogs Trust, animar al perro a agarrarla con más fuerza, y convierte la situación en un juego de tira y afloja. Quédate quieto y relajado: cuanto más tranquilo estés, más probable es que tu perro se adapte a tu energía, escribe la organización. Después, mantén la correa floja y más bien detrás de él que delante de sus ojos (AKC).
- Ofrécele un juguete. Dogs Trust sugiere mover un juguete cerca del suelo, para que el perro no salte, de modo que suelte la correa y juegue con él. El AKC aconseja dejar que el perro al que le gusta llevar algo en la boca lleve una pelota o un juguete. Si le encanta tirar, una partida corta con un juguete de tirar puede ser el premio por un tramo de paseo sin morder.
- Esparce premios por el suelo. Así olfatea y mira hacia abajo en lugar de a la correa. Dogs Trust recomienda dejar caer premios cada pocos pasos y premiar también cuando camina bien, para que no aprenda a agarrar la correa y esperar la golosina.
- Lleva una segunda correa. Otro consejo de Dogs Trust: enganchar una segunda correa al arnés o al collar. Cuando el perro muerda la primera, suéltala de forma segura y sigue con la otra. La organización indica que los dueños suelen encontrar el arnés más práctico para enganchar y desenganchar correas. Los modelos de nuestra colección de arneses tienen una anilla dorsal y un enganche frontal, pero ningún arnés impide por sí solo que un perro muerda la correa: lo que marca la diferencia es el aprendizaje.
Prevenir: que la correa floja compense más
- Premia que camine con la correa floja. El AKC aconseja llevar premios muy apetecibles y recompensar al perro cuando se queda cerca de ti o te mira, antes de que empiece a mordisquear. Déjale también olfatear: según el AKC, olfatear es gratificante y calmante. Si además tira, mira qué puedes esperar de un arnés antitirones.
- Identifica los desencadenantes. Ciertos lugares, cruzarse con otros perros, pararse a charlar: Dogs Trust recomienda estar preparado para dar media vuelta o decir amablemente a otros dueños que no puedes pararte.
- Tranquiliza la salida. Si tu perro salta y agarra la correa en cuanto la coges, ralentiza el ritual: ponle el arnés, espera a que se calme, prémialo y solo entonces abre la puerta.
- Enséñale «suelta» en casa. El AKC propone un intercambio: juega unos segundos con un juguete que no le entusiasme, ponle un premio muy apetecible delante de la nariz, prémialo en cuanto suelte, devuélvele el juguete y repite. Cuando suelte en cuanto aparezca el premio, añade la palabra «suelta». Cuando la señal sea fiable, úsala en el paseo. El mismo principio sirve para un perro que se come todo en la calle.
- Atiende sus necesidades. Paseos adaptados a su edad y a su energía suelen reducir el aburrimiento: consulta cuánto tiempo pasear al perro al día.
Errores que debes evitar
- Castigar o regañar. El AKC desaconseja castigar este comportamiento y prefiere anticiparse. Dogs Trust advierte también contra el bozal o la correa de cadena: pueden volver al perro más ansioso, frustrado o agitado, sin tratar lo que siente.
- Recurrir a métodos aversivos (tirones, collares de ahorque o eléctricos). En Portugal, Vieira de Castro y sus colegas (2020) siguieron a 92 perros de siete escuelas de adiestramiento: los adiestrados con una alta proporción de métodos aversivos mostraban más conductas de estrés, un mayor aumento del cortisol tras las sesiones y un estado más «pesimista» en una prueba cognitiva. El estudio no era aleatorizado: los autores precisan que no permite establecer una relación causal.
- Premiar el mordisqueo dándole una golosina justo después de agarrar la correa.
- Dejar que la correa cuelgue delante de su hocico, lo que le invita a jugar (AKC).
Seguridad: revisa el desgaste de la correa
Una correa que se mordisquea a menudo se estropea, y una correa que se rompe junto a una carretera puede tener consecuencias graves. Revísala antes de cada salida: fibras deshilachadas, cinta más fina, costuras dañadas, mosquetón que cierra mal. Ante la duda, cámbiala. No dejes que tu perro mordisquee solo su correa o su arnés: el arnés se lleva siempre bajo supervisión. El cordón fino de una correa extensible es más frágil que una cinta y tiene otros riesgos, que explicamos en nuestro artículo sobre la correa extensible.
¿Cuándo consultar a un profesional?
Si el comportamiento continúa, Dogs Trust indica que puede ser señal de que al perro, en general, le cuesta afrontar su día a día. Habla con tu veterinario, que podrá derivarte a un veterinario etólogo o a un educador que trabaje con refuerzo positivo, sobre todo si tu perro a veces agarra o muerde tus manos, tu ropa u otros perros. El AKC recomienda también pedir consejo a un profesional antes de enseñar «suelta» a un perro que protege sus objetos.
Preguntas frecuentes
Mi cachorro muerde la correa: ¿se le pasará?
A menudo, sí: el AKC habla de una fase frecuente en el cachorro. Pero si mordisquear le sirve para conseguir juego o atención, puede afianzarse. Mejor enséñale desde ahora a llevar un juguete y a caminar con la correa floja.
¿Qué hago si no quiere soltarla?
Nunca le abras la boca a la fuerza ni te enzarces en un forcejeo: el AKC advierte que así te arriesgas a un mordisco y puedes favorecer que proteja los objetos. Quédate quieto, ofrécele un intercambio por un premio o un juguete y vuelve a caminar con calma.
Fuentes
- Patterdale S. (actualizado en 2026). How to Stop Leash Tugging and Biting When Walking. American Kennel Club.
- Dogs Trust. Lead ragging. Dogs Trust.
- Gibeault S. (actualizado en 2026). How to Teach Your Dog to Drop It. American Kennel Club.
- Meyers H. (actualizado en 2026). Puppy Teething and Nipping: A Survival Guide. American Kennel Club.
- Vieira de Castro A. C., Fuchs D., Morello G. M., Pastur S., de Sousa L., Olsson I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023.