Perros y ascensores: el peligro poco conocido de la correa atrapada en las puertas

Petit chien en harnais et en laisse dans une cabine d'ascenseur, aux pieds de son maître

En resumen: en un ascensor, el peligro más grave no es que la puerta se cierre sobre el perro, sino que la correa quede atrapada entre las puertas mientras el perro y su dueño están en lados distintos. Si la cabina arranca, la correa se tensa en pocos segundos. La regla de oro: entrar y salir juntos, correa corta, perro pegado a ti y lejos de las puertas.

Rara vez pensamos en ello, porque el ascensor forma parte del día a día. Sin embargo, en los últimos años han circulado en la prensa varios vídeos de accidentes de este tipo: un perro que se queda en el rellano, su correa atrapada en las puertas, la cabina que arranca. Son escenas raras, pero ocurren en segundos, y bastan unos hábitos sencillos para evitarlas.

Cómo se produce el accidente

El escenario casi siempre es el mismo:

  1. el dueño entra en la cabina y el perro duda o se para en el rellano (o al revés);
  2. las puertas se cierran sobre la correa, que pasa entre las dos hojas;
  3. alguien llama a la cabina o esta arranca;
  4. la correa, atrapada en la puerta, es arrastrada con la cabina mientras el perro se queda al otro lado.

Con un collar, el tirón se ejerce directamente sobre el cuello. Con un arnés, se ejerce sobre el pecho, pero el perro puede igualmente ser levantado y empujado contra la puerta.

Por qué la puerta no siempre vuelve a abrirse

Los ascensores tienen un dispositivo que hace que la puerta se abra de nuevo si hay un obstáculo. Pero ese dispositivo no está pensado para detectar un objeto tan fino como una correa:

  • En los ascensores instalados desde la entrada en vigor de la norma europea EN 81-20 (2014), el sistema de detección debe cubrir la altura de la puerta entre 25 mm y 1.600 mm por encima del umbral, y detectar un obstáculo de al menos 50 mm de diámetro, según los fabricantes de estos dispositivos.
  • Una correa plana suele medir de 1 a 2,5 cm de ancho y unos milímetros de grosor: puede quedar por debajo de ese umbral.
  • En ascensores más antiguos, la detección puede depender de una o dos células fotoeléctricas situadas a una altura concreta: una correa que pasa por encima o por debajo del haz no se detecta.

El dispositivo también puede estar inactivo en los últimos milímetros del cierre. Una correa pellizcada en ese momento puede quedarse atrapada.

Los buenos hábitos del día a día

  • Entra y sal al mismo tiempo que tu perro, nunca uno detrás del otro con la correa tensa cruzando la puerta.
  • Acorta la correa antes de llamar al ascensor: sujétala cerca del enganche, sin ningún bucle colgando.
  • Coloca a tu perro al fondo de la cabina, pegado a ti, con tu cuerpo entre él y las puertas.
  • Bloquea la correa extensible en posición corta o, mejor, usa una correa fija en los edificios: el cordón fino de una extensible es aún más difícil de detectar.
  • Coge en brazos a un perro pequeño, sobre todo si es miedoso.
  • Espera a la siguiente cabina si está llena, si hay otro perro dentro o si el tuyo está nervioso.
  • Enséñale un «espera» delante de la puerta y después una señal para entrar contigo.

Si la correa se queda atrapada

  1. Pulsa inmediatamente el botón de apertura de puertas si estás en la cabina y todavía no ha arrancado.
  2. Libera al perro de la correa: suelta el mosquetón, abre una hebilla del arnés o suelta la correa si está atada a ti. Mejor un perro suelto en el rellano que un perro retenido por una correa que se tensa.
  3. Usa el botón de parada o de alarma de la cabina si lo tiene.
  4. Después del incidente, lleva a tu perro al veterinario, aunque parezca estar bien, y comunica lo ocurrido al administrador de la comunidad.

Practica soltar rápidamente la correa o abrir una hebilla del arnés: bajo estrés, los gestos sencillos son los que ya hemos repetido.

Otras trampas del mismo tipo

  • Puertas de tren, metro y autobús: sube y baja al mismo tiempo que el perro, con la correa corta.
  • Puertas giratorias: evítalas y usa una puerta normal.
  • Escaleras mecánicas: coge a tu perro en brazos o usa la escalera. Las patas, las uñas y una correa colgando pueden engancharse en el mecanismo.
  • Puertas automáticas de tiendas: no dejes que la correa cruce la abertura mientras el perro sigue fuera.

El papel de la comunidad de vecinos

Si las puertas de tu ascensor se cierran bruscamente o no reaccionan ante un obstáculo, avisa al administrador: el servicio de mantenimiento puede revisar el ajuste del dispositivo de detección. Un cartel que recuerde llevar a los perros con la correa corta en la cabina también puede ayudar a todos los vecinos.

Preguntas frecuentes

¿El arnés protege mejor que el collar en este caso?

Evita que el tirón se ejerza sobre el cuello, lo que reduce el riesgo de estrangulamiento. Pero no protege de una caída o de un golpe contra la puerta: la prevención sigue siendo imprescindible.

¿Hay que evitar el ascensor con un perro?

No. Basta con adoptar los buenos hábitos: entrar y salir juntos, correa corta, perro lejos de las puertas.

Para más consejos sobre el paseo con correa, consulta nuestras guías.

Fuentes